lunes, 7 de septiembre de 2009

Long time, no see

Ha pasado mucha agua bajo el puente desde la ultima vez que me di una vuelta por aquí. Lo mas terrible de todo es que se había olvidado lo mucho que me gusta esto, a pesar de que nadie me lea.
Volver a ver mi blog esta madrugada me dio la esperanza que perdí hace un tiempo por mi desempeño en la universidad. Esas desesperanzas que te implanta un sistema hecho para que los que tienen un numero pequeño al lado de tu nombre en una lista de todos los estudiantes de periodismo puedan elegir lo que quieran, y los que no se queden con las ganas y con un resentimiento que no se relaciona en nada con la carrera, pero que a la larga si. Un resentimiento con ese maldito ranking que no considera mas que números, pero no penas, alegrías, depresiones, enfermedades y que logra contagiar por un momento lo que ser,a el trabajo de tu vida. Pero no me alargo mas, porque mi propósito al escribir hoy, no era mas que transmitir (a quien? al aire?) lo bueno que me ha traído toda esa agua debajo de mi puente.

Misterioso y atractivo. Así lo calificamos alguna vez con mis amigas. Alto, de vestir poco común y con una sonrisa reconocible a muchos metros, tenia locas a muchas, incluyéndome. Debo admitir que me encantó desde el primero día que lo escuché hablar. Un día de marzo, en una hora
en la que no hubo clases de un ramo de televisión, él contaba por su adorada afición al cigarro, que se le había tapado una arteria del cerebro y que tuvo neumonía. Desde ese día de contar trágicos acontecimientos como si fueran chistes, ese hombre niño me conquistó.
No nos hicimos amigos hasta un par de meses después de aquel día. Los asado del ramo con los compañeros lo trajeron a mi casa un par de veces, en donde compartimos comida no tan rica y el gusto por un soundtrack particular, el de Juno.
Así construimos algo llamado para el, una amistad, y para mi, una amistad con el tipo que me gusta para mas que un amigo. Hasta que llegó un 13 de septiembre. Fonda en la facultad, bailoteo, amigos y una poderosa botella de ron. Entre vaso y vaso y su reggeaton, lo vi. De polera negra y lentes oscuros lo reconocí entre la masa dieciochera universitaria.
Me acerqué a bailar con mis amigas, pero estratégicamente estábamos cerca de él. En el afán de juntarme con 'el, una de mis acompañantes lo saca a bailar y él la rechaza. En eso aparezco y le digo exactamente lo mismo. El asiente, y empezamos a bailar. Entre bailes, fotos, unas vueltas por el lugar y lagunas mentales, nos dimos besos, muchos besos.
Era mi debut en el ponceo (lo que no quiere decir que haya sido mi primer besos, ok?). Lo que partió como besos del momento, se transformó, para mi por lo menos, en un arrepentimiento. Y no por él, sino que por las consecuencias. Y para mi era solo una: no quedarme con él. Pero bueno, con la euforia del momento y las copas pasadas hace rato, partimos con mi grupo de amigas a otra fonda, en donde ese temor de no ganar nada de esos besos se formalizó. Me dijo que no estaba listo para estar con nadie, y yo como niña, me puse a llorar. Le dije que se fuera, y lo hizo.
El final del carrete se acercaba y era cada vez peor. Primero por que mis queridas acompañantes habían desaparecido y un tipo me quemó el ojo con un cigarro.
Cuento corto. Nos pedimos disculpas por la fonda de besos desefrenados y quedamos como amigos. Para él por lo menos. Fue en ese momento cuando decid'i que el era el indicado, que por el me la quería jugar. Y lo hice. En cada movimiento, cada vez que lo veía, encontraba la oportunidad para que me recordara, para que conversáramos, para ser cada día mas parte de su vida. Y el riesgo era alto: me enfrentaba a ganar un pololo o perder un gran amigo. Pero no me importó, su grandeza como persona me tenia loca, y lo quería para mi.
Cada vez que lo escuchaba hablar, cuando conversabamos por msn, me daba cuenta de que el era el hombre a quien había buscado y soñado toda la vida.
Lo invité a comer sushi y tomamos café en una cita de amigos; conversamos y bailamos casi apretados en una fiesta de disfraces y nos mandábamos mensajes de texto los fin de semanas. Pero llego el punto el que no sabia cual era su parada, y comenzó el pánico. Pero solo por un tiempo.
Un día le ofrecí llevarlo a su casa, porque el andaba sin auto. Me dijo que si, y me preguntó si quería ir a algún lugar a comer algo. Obviamente dije que si. El lugar elegido, un Bravissimo. En un lugar ultra colorido, en donde sirven muchos helados al día, en una terraza acompañando por un día precioso de noviembre mi hombre ideal me conversaba sobre su ex. Hasta que dijo las palabras mágicas: "...pero me gustas tu". No creía lo que escuchaba. Mi sueño se hacia realidad. Era 5 de noviembre de 2008.
Cinco días después, en su casa, mirándonos a los ojos me dijo, "pololiemos?". Ya llevamos casi 10 meses juntos y aun no creo las maravillas que vivo cada día junto a este cabro chico maravilloso, que me alegra la vida con su ternura de niño, me cautiva con su protección de hombre, me hace reír con su humor cruel y entendido por pocos; me emociona con sus tocatas personales y con todo lo que rodea su ser. No imagine nunca que iba a enamorarme así.

pd1: Esto es para ti gordito. Te amo para siempre.
pd2: las faltas de ortografía de deben a que no estoy en un computador con teclado en español.

1 comentario:

Ignacia Pinto dijo...
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