martes, 1 de julio de 2008

Entre paredes verde limón y un uniforme gris


Arrastrando los pies toca la puerta. Ya no aguanta más las ganas de sacarse esos pesados zapatos negros y dejar que los calcetines grises que lleva puestos disfruten del resbaloso piso flotante.
Cuando por fin entra a la casa y logra lo que tanto quiere, enciende el televisor y se recuesta rápidamente sobre su cama a medio hacer, mientras el uniforme, muy fuera de lugar hace contraste con el verde limón de las paredes de la habitación.
Sabe que lo que hace no está bien, que tiene que estudiar y que llegar a eso le llevará cerca de una hora.
Acostada sobre su abdomen, mira los cuadernos que no quiere abrir, la tele apagada y su notebook que desde el escritorio la llama a prenderlo.
Un ipod rojo que siempre lleva con ella se encuentra junto a su menudo cuerpo. Desde la pieza más cercana se puede escuchar lo que ella escucha. Esta vez es reggeatón.
Una melodía roquera que tiene como ringtone suena en su celular rosado de última tecnología. Una gran sonrisa luego de ese "aló" con gusto a nada ilumina su morena cara. Es él.
Se pasea nerviosa por la pieza, pensando que es ahí en donde tiene privacidad para hablar relajada, pero no sabe que la conversación se escucha por toda la casa.
Corta, deja el celular en el velador y corre a la pieza de enfrente a contar los detalles de la llamada. Luego de haberla analizado por completo junto a su mejor amiga y hermana, entre juegos, bromas de todo sentido y copuchas, vuelve con dificultad a sus quehaceres, sin antes darse unas vueltas por la cocina en busca de nada, sólo perder el tiempo.
Entra a su pieza y vuelve a la misma posición que dejó cuando su celular sonó. Una refrescante brisa se cuela por la ventana al igual que un ser de cara ansiosa por entrar, su perro, Milo. Lo mira con melancolía por un segundo y se da la vuelta para comenzar con el estudio. Mira su reloj. Ya han pasado dos horas desde que llegó y no ha hecho nada más que pensar en tonteras. Y vuelve a la realidad. Este año hizo un compromiso con ella misma de superarse.
Respira profundo, piensa en el pasado, en el futuro y se dedica el resto de la tarde a estudiar. Porque a pesar de ser muy como sus paredes, chillona, alegre y loca, también tiene algo de esa seriedad que su uniforme le da a la habitación, y que a pesar de parece estar fuera de lugar, ella, ciertamente pertenece ahí.

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